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2011 Abril

27 abr

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El hábito de hacer las cosas sin pensar

abril 27, 2011 | By | 4 Comments

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Manuel Estrada

He recibido un comentario que me sugiere que plantee acciones para salir de la rutina, llevo meses fuera de ella, podría decir que tengo ya cierta experiencia en el campo de la incertidumbre, así que voy a contaros, por si alguien se anima y se suma al equilibrio inestable.

Estar predispuesto, querer cambiar, es la primera actitud para salir de la rutina. La curiosidad es la segunda y empieza por dentro, mirarse el ombligo y pensar dónde estoy, qué quiero, qué tengo, qué debo cambiar para lograr lo que quiero y aceptar las respuestas sin meterlas bajo la alfombra. Asumir que elegir es perder y que el cambio requiere iniciativa. Ser flexible y adaptarte a las reacciones y repercusiones de tus decisiones. Tratar de pensar de modo distinto a como sueles hacerlo “no puedes pretender que las cosas cambien cuando permanentemente las haces del mismo modo”. Tener la mente abierta y extraer el máximo jugo a situaciones inesperadas, este comentario, por ejemplo, me permite escribir sobre un tema no previsto, una nueva puerta, aunque de esto Guzmán sabe más que yo (para más información consulte: serendipity).

Fomentar la creatividad, “la fantástica” frente a la “lógica” es un buen aperitivo para salir de lo habitual y estar en beta permanente, en reciclaje continuo, puede parecer rutina -en cuanto a que debe ser periódico- pero siempre aporta nuevos estímulos para seguir avanzando.

11 abr

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Gestionar el cambio y comunicar

abril 11, 2011 | By | No Comments

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Esta mañana he oído ”lo que no se comunica no existe”, era el colofón a días de pensamiento, quizá meses,…años, una productiva vida interior que no trasciende, un amigo invisible con el que reflexionas respecto a las esencias y las banalidades, las rutinas y las sonrisas.

Recibimos cientos de estímulos diarios que generan pensamientos, aunque fugaces y sedentarios, una especie de “fast food” emocional que llega pero no moviliza.

Nos pasa a muchos, yo creo que nos pasa a todos, nos dejamos llevar por tareas, obligaciones y pequeños gozos y en los momentos de mayor agotamiento mental llega el deseo de transformación radical, de renovación.

Una invitación al cambio ha llegado durante la semana con una parábola sobre gestión del tiempo “el bote de vidrio y el café”, en el bote caben pelotas de golf, perdigones, arena y café, en ese orden, en cualquier otro orden probablemente no podríamos incluir todos los elementos. El bote es la vida, las pelotas son cuestiones importantes de nuestro entorno: la familia, el amor, la salud  y aquello que te apasiona. Los perdigones, elementos funcionales como la casa, el coche, el trabajo; la arena el resto de pequeñas cosas. Si utilizamos nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas no hay lugar para las realmente importantes, las que nos aportan momentos felices. Ah, el café es para tomarlo con los amigos.

Los blogs también invitan al cambio, saber que mucha gente transmite a través de sus páginas conocimientos, sensaciones o sentimientos que tú compartes; ellos, al menos, han decidido comunicar para existir. Aquí tenéis el enlace al cuento (se repite en muchos blogs). Os invito a visitar también los posts de Mertxe Pasamontes porque os darán pistas para “enfocar” mejor.

Luego está el coste de oportunidad, otro de los conceptos que navega de neurona en neurona y se estanca por días hasta que vuelve a caminar por la materia gris: dónde estoy, qué hago y qué me gustaría hacer. Lo que me lleva siempre a otra de mis frases populares, la vida es lo que te pasa mientras la planificas.

Fin temporal de las observaciones. Al menos voy a comunicar esto antes de entrar de nuevo en las rutinas.

05 abr

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Necesidades, demandas y comunicación

abril 5, 2011 | By | 4 Comments

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La vida son experiencias nuevas, las rutinas sin novedades son ver pasar la vida, no vivirla. Cuando las experiencias son buenas se disfrutan, cuando son malas se aprende.

Vivimos ciclos, tras un periodo de estancamiento buscas un cambio, tras la actividad, la calma. A veces eres tú quien promueve el proceso para cambiar, a veces un suceso externo te lleva a ese cambio y luego se dan situaciones en las que una conversación, un artículo, un libro, siembran algo en tu interior.

El germen de empezar de cero surgió tras la lectura de un libro  de Thomas D’Ansembourg a partir del cual pensé en mi modo de comunicar, en la forma en que observaba, en mis necesidades y demandas.  El título del libro en mi opinión es poco afortunado “Deja de ser amable ¡se auténtico!”  porque es imperativo y porque invita a pensar que autenticidad y amabilidad son dos términos incompatibles, algo que no comparto.

El contenido, sin embargo, está plagado de buenas reflexiones, es un repaso a nuestros frenos, miedos, cargas emocionales y léxico que genera “ruido” en la comunicación entre las personas. Una invitación a trabajar la comunicación y el uso del lenguaje para ser más eficaces en nuestras relaciones con los seres de nuestro entorno, porque muchas veces no nos entendemos porque no expresamos correctamente nuestras demandas o porque no nos escuchamos.

Los conflictos en  la comunicación son habituales,  en el proceso de comunicar, cuando nos expresamos, cualquier reacción parte de un sentimiento, que surge ante algo que observamos, escuchamos, decimos u oímos. El sentimiento es un indicador, una señal que desde el interior nos informa de una necesidad. Para que esa necesidad se satisfaga es necesario tomar conciencia de la misma, definir cuál es la necesidad, y establecer una demanda concreta. Es muy importante detectar la necesidad porque si no la definimos claramente podemos pedir cosas que realmente no necesitamos.

Además, las palabras y el modo en que nos expresamos llevan una carga emocional, ya sea juicio, crítica o reproche, que invita a que el otro en lugar de escuchar se ponga en alerta y prepare su defensa.  La comunicación eficaz pasa por saber emitir y saber escuchar.

¿Cómo? Mediante una comunicación asertiva, no violenta,  con aprendizaje en el uso del lenguaje, respeto a la diferencia, confianza en uno mismo a la hora de expresar con firmeza lo que queremos y reconociendo el derecho del otro a no estar de acuerdo. También observar sin juzgar, identificando necesidades y formulando demandas o peticiones concretas, realistas, positivas y negociables. Yo creo en la comunicación auténtica y tú  ¿Crees que tu comunicación es auténtica?